Tapete para tarja: cuál elegir y por qué usarlo
Es de esas compras de $79 que nadie planea, hasta el día que se estrella un plato contra el fondo de acero. El tapete de tarja —también lo buscan como tapete escurridor o salvaplatos— hace dos cosas distintas, y conviene saber cuál de las dos te importa.
Las dos funciones (no son la misma)
Amortiguar. El fondo de una tarja de acero es una plancha dura. Un vaso que se te resbala desde 20 cm se rompe contra el acero y no se rompe contra el tapete.
Escurrir. Al levantar la loza del fondo, el agua corre hacia el drenaje en lugar de quedarse estancada bajo los platos. Eso es lo que evita el aro de sarro y el olor.
Un tapete liso pegado al fondo amortigua pero no escurre. El que trae relieve o pies levanta la loza unos milímetros y hace las dos.
Qué medida pedir
Aquí se equivoca casi todo el mundo: se mide el fondo de la tarja, no la boca. Las tarjas tienen paredes inclinadas, así que el fondo siempre es más chico que el hueco de arriba. Si compras por la medida de la boca, el tapete se sube por las paredes y queda pandeado.
Mete la cinta hasta el fondo de la tarja y mide largo y ancho ahí abajo.
Réstale 1 cm a cada lado: el tapete debe quedar holgado, no a presión.
Si tu tarja es doble, mide las dos tinas — a veces no son iguales.
Cuidado que sí importa
El tapete de tarja vive mojado, así que es exactamente donde crece lo que no quieres. Levántalo una vez por semana, enjuágalo por las dos caras y déjalo secar fuera del fregadero. Si empieza a sentirse baboso al tacto, ya se pasó el plazo.
En Danso los tapetes salvaplatos para tarja vienen en cuatro colores, incluido transparente para las cocinas donde no debe notarse.
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